002. la lucha (con)tra la entropía.txt
aviso: esto no es una idea original. aunque el desarrollo de este ensayo y la gran mayoría de los argumentos puedan serlo (nunca sabes si le has robado la idea a alguien), la idea principal la he tomado prestada de este podcast. también aprovecho para dar las gracias a A.C. por sus consejos para acabar de pulir el texto, siempre en mi equipo.
la entropía, esa fuerza invisible, casi indefinible, que lucha por desordenar todo a su paso. no soy físico, por lo que no voy a meterme en el berenjenal de intentar explicaros el qué y el por qué de esta fuerza, seguro que encontráis a gente mucho más formada que lo haga con más acierto que un servidor. esto no va realmente sobre física, o quizás si, no lo se muy bien. solo sé que el concepto me fascina y me aterra por partes iguales. a grandes rasgos, la entropía es la forma más probable de la materia, es el desorden. una forma de vida no es entropía, de hecho es el contrario, es un orden absolutamente improbable. por otra parte, la materia en descomposición está en proceso de sucumbir en la entropía por completo. una habitación ordenada no es entropía, pero si dejamos la habitación sin ordenar durante varios días, la entropía se apoderará de ella. el caso es que ambas situaciones, tanto las formas de vida como la habitación tienden a la descomposición o al desorden si no hacemos nada para remediarlo. creo que pilláis el concepto.
en el podcast antes citado, se define la vida como "una eterna guerra contra la entropía", una idea de esas que desearía que fuese originalmente mía. la cosa es que, al menos para mí, este concepto no solo aplica a las cosas materiales, a lo tangible, me parece que es tanto o más que aplicable al terreno de la mente, de las ideas o incluso de lo social. y por suerte para nosotros, no siempre va en contra nuestro ni es tan determinante como puede parecer.
este rincón mío de internet es un claro ejemplo de lucha contra la entropía, contra mi entropía interna. no voy a entrar en detalles personales, pero mi cabeza es desastrosa en muchas facetas. digamos que tengo mi propia lucha para tener una vida lejana a esta fuerza omnipresente (llorando en neurodivergente). llevo toda la vida desarrollando estrategias inconscientemente para no caer en estos patrones, pero muchas veces es imposible. y mi punto es que en muchos casos, puede ser mejor dejarse llevar un poco por el desorden.
oídme, el orden está genial, la estructura y la rutina son herramientas que son muy útiles, pero siento que muchas veces nos pasamos de rosca, apretamos mucho y perdemos la utilidad de esta metafórica rosca. en mi caso, está claro que poner un poco de orden a mis ideas y plasmarlas en un teclado me hace más bien que mal. pero pongámonos en otro caso completamente diferente: la dieta (que se note que he hecho una carrera para algo). si nos dejamos llevar por nuestra (mal llamada por mí) entropía, comeríamos lo que nos apetece cuando nos apetece, y habrá casos en los que eso será completamente funcional al corto, medio o largo plazo por muchas y diversas razones; pero en esta sociedad hiperestimulada y ansiosa (no os estoy acusando de nada, no os enfadéis) es casi imposible no caer en el hambre emocional o en antojos que a la larga, no son lo mejor del mundo. sin embargo, el extremo contrario, tampoco considero (ni yo ni la evidencia) que sea ideal en la mayoría de casos. llevar una dieta medida al gramo, controlando hasta cada micronutriente que entra en nuestro organismo es, a parte de un absoluto engorro, muy poco funcional en la faceta psicológica al largo plazo, a no ser que seas una persona con una patología muy grave o un deportista de élite, en cuyos casos tu vida o tu carrera dependen de esto.
no seré yo el que os intente vender la virtud del punto medio, para eso tenéis a Aristóteles, o, si nos ponemos un poco gafas, a Epicuro y su cálculo de los placeres. y es que además, ya sabéis que no me gustan los tibios. aún con todo esto, hemos de intentar luchar contra esta tendencia de aplicar una lógica productivista hasta en nuestro tiempo libre (ejem ejem si, os estoy mirando Goodreads y Strava). este creo que es un melón que voy a abrir ahora y que va a acompañar durante el resto de la larga o corta vida de este blog.
hay que luchar contra la entropía, ya que lo contrario es, literalmente, la muerte. pero es que de todas maneras, volviendo al podcast de Jaime, esta es una pelea trucada, hagamos lo que hagamos, el resultado es el mismo. la entropía va a ganar queramos o no. pero esto es en un plano puramente físico. ¿que pasaría si aplicamos este concepto en cosas menos tangibles? veríamos que este razonamiento afecta a todo, incluso me atrevería a decir, que en ciertos casos podríamos ver al desorden cómo nuestro aliado. suena muy de maldito revolucionario por mi parte (ni confirmo ni desmiento), pero creo que la entropía es el motor de la historia. bueno, no exactamente.
las conquistas de la mayoría de los derechos sociales (así como muchos de los grandes retrocesos en dicha área) que se han conseguido se han llevado a cabo mediante manifestaciones, huelgas, derrocamientos de gobiernos y un largo etcétera. y no creo que se pueda conseguir de otra manera que no sea rompiendo con el orden establecido y permitiéndonos vislumbrar un nuevo orden fuera de las lógicas imperantes.
el famoso filósofo marxista Mark Fisher dijo que “es más fácil imaginar el fin de la humanidad que el fin del capitalismo”1, y creo que es un claro ejemplo de lo que estoy exponiendo aquí. muchas veces, el orden que nos imponemos o nos imponen es la única ventana que aparentemente nos permite ver nuestro futuro, no podemos vislumbrar nada fuera de dichos límites. pero aquí viene una contradicción a mi anterior argumento: esta situación entrópica que nos permite imaginar un futuro mejor viene gracias a que el pueblo se organiza y lucha para que todo esto se de. de hecho, muchas veces se quiere hacer ver que todos estos movimientos surgen de repente, sin razón aparente. también se quieren hacer ver como movimientos que buscan desestabilizar por el mero hecho de desestabilizar. y todo esto puede ser verídico en algunos casos, pero esos movimientos son efímeros, ya que no tienen una estructura ideológica ni unos objetivos que los sostengan.
sin un orden entre los sujetos revolucionarios, sin un proyecto político compartido, sin una estructura detrás que mantenga vivo dicho movimiento, este está condenado al olvido y a la disolución. podríamos decir que si, estas situaciones son aparentemente caóticas y que buscan desestabilizar, pero idealmente estas tienen detrás un orden que busca algo nuevo, algo que, otra vez idealmente, mejore lo anterior.
por lo tanto, no creo que debamos de caer en la falacia dicotómica de orden o caos, ya que es tremendamente simplista. hay que saber ver la imagen completa de estas situaciones, ya que detrás de esa aparente entropía, probablemente haya algo más complejo de lo que a simple vista se puede ver.
y he aquí la tesis del artículo, debemos aprender a bailar con la entropía, debemos de saber cuando hay que luchar contra ella y cuando es una buena idea dejarnos llevar por ella y aprovecharnos de su inercia. siempre vigilantes de que esta no esté aprovechándose de nosotros para cumplir sus macabros designios. sin caer en el atrayente aroma del caos por el caos.
un abrazo.
j.a.